Archivos del autor: Patti Arnott
El comportamiento seguro no surge por casualidad. Ocurre cuando las actitudes, las normas subjetivas y el control conductual percibido se alinean. En la última parte de nuestra serie "Teoría del Comportamiento Planificado", mostramos cómo los líderes pueden integrar todo esto para lograr resultados más seguros.
¿Alguna vez has querido hacer lo correcto, pero has sentido que las probabilidades estaban en tu contra? Ese espacio entre la intención y la acción es donde entra en juego el Control Conductual Percibido (CCP).
Las normas sociales no son solo ruido de fondo. Marcan discretamente el tono de lo que se considera aceptable. Ya sea en la cabina de vuelo, el hangar o la oficina, la mayoría buscamos señales: ¿Qué hacen los demás? ¿Qué se espera de nosotros?
¿Alguna vez te han invitado a un evento donde todos parecían conocer el código de vestimenta (trajes formales, vestidos elegantes) mientras que tú llegaste con algo más informal? Esa sensación de incomodidad proviene de lo que los psicólogos llaman normas subjetivas: la presión tácita de encajar y actuar como los demás esperan.
En el sector aeroespacial, solemos decir que «la actitud lo es todo». Pero ¿de dónde provienen realmente esas actitudes? Y, lo que es más importante, ¿cómo pueden las organizaciones influir en ellas para lograr resultados seguros?
Ajzen describió la actitud hacia un comportamiento como «el grado en que una persona tiene una evaluación o valoración favorable o desfavorable del comportamiento en cuestión» (Ajzen, 1991). En términos sencillos, se trata de si creemos que hacer algo nos conducirá a resultados que valoramos.
¿Por qué decides salir a correr, reciclar una botella o hablar en una reunión? Puede parecer una decisión espontánea, pero la ciencia dice lo contrario.









